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Relatos de Vida y Sociedad

En Cualquier Ciudad. Un Club de Barrio

Ramón Claudio Chávez 21 de abril de 2026 ⏱️ Lectura: 3 min

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Es fácil imaginarnos en cualquier ciudad, en cualquier pueblo, un club de barrio, esos que han perdurado en el tiempo trascendiendo los objetivos esenciales de su creación hacia otros aspectos de la vida de los vecinos.

En Apóstoles, un pueblo sin mar como diría Sabina, hay varios ejemplos. Uno de ellos es Tuyutí del Barrio Las Ruinas.

Este fin de semana, Jorge Cabral, alias “Capi”, invitó a exjugadores, dirigentes y amigos del club a un almuerzo de camaradería en el histórico Club Unión del pueblo.

Bañados por la luz del sol de un mediodía de invierno, se juntaron en el acceso del Unión, Cacholo Ortiz, Pascual Giménez, el Negro Cañete, Polaco Bengoa, Moisés Benítez, Gallo Gallardo, Mingo Ojeda, Luli Rojas, Juan Bollero y Negro Quirós, alias “Maquinita”, entre otros, comenzaron a recordar viejas historias compartidas. Todos embargados por la emoción del reencuentro, hablaban hasta los que generalmente no lo hacían.

El tiempo pasado, impiadoso como siempre, llevaba a alguien a preguntar por aquél canoso que estaba allí y no lo reconocía.

“Capi”, el organizador y anfitrión los invitó a ingresar para disfrutar del almuerzo. Se sentaron alrededor de una larga mesa, la sala se fue llenando de colores y alegría que los presentes trasmitían. Se agregaron todos los invitados, Rubén Ibarra, Ramón Cura, Ricardo Tuzinkiewich, Dani Ortiz, Edgardo Vera, Rulo Sanabria, Negrito Scotto, Artemio Tarnowski, Miguel Gauto, alias “Luli”, Roque Dos Santos, alias “el Pulga”, otros Gallardo, otros Ojeda, otros Quirós.

Comenzaron los brindis, los aplausos para los responsables del asado: “Rilan Eventos”, para “Capi” y el resto de los asistentes. “Maquinita” contaba anécdotas de viajes a Cerro Azul, a San José, Alem, Azara, todos para jugar al fútbol. Cuando el camión que los transportaba se detuvo definitivamente en una cuesta y tuvieron que llegar caminando al estadio; así también cuando la delegación completa de Tuyutí fue llevada presa a la comisaría de Cerro Azul por disturbios en un partido.

No faltó el comentario de la venta de Roque Dos Santos, “el Pulga”, un crack, a Villa Mitre de Bahía Blanca durante la Presidencia de “Luli” Gauto.- “¡Cuando nos quisieron comprar, no sabíamos cuánto pedir!”. Dijo “Maquinita”.

- “¡Charlamos con mis hermanos, con Luli, los otros integrantes de la Comisión y pedimos tanto… ¡Nos pagaron!”. Agregó.

- “¡Con esa plata compramos el predio para la cancha, quedamos debiendo y terminamos cancelando con un préstamo bancario! Luli Gauto se encargó de los trámites; no había internet y/o wifi. Ahora que vimos por cuanto le vendieron a Mastantuono, nos dimos cuenta que lo vendimos barato a “el Pulga!”. Remató.

Llegó el momento de los brindis, como los reiterados aplausos; hicieron uso de la palabra varios de los asistentes, remarcando lo oportuno del encuentro, recordando tiempos pasados y esa nostalgia del jugador que regresa a la cancha con cada recuerdo. Los campeonatos ganados, las cualidades de cada uno, el recuerdo de los Quirós y ese sentido de amistad que permanece en el tiempo.

Se sacaron la foto grupal…, no se querían ir. De a poco se fueron marchando reclamando por un próximo y cercano reencuentro.

- “¡Nos conocemos desde que teníamos pantalones cortos y nos vemos tan poco, cada uno tiene su vida, pero esto… tenemos que cuidar!”, soltó uno con énfasis.

Ese espacio de encuentro y sentido de pertenencia que forman la esencia de los clubes de barrio como el Tuyutí en este caso, le otorgan la identidad del vecindario, del pueblo y de una parte importante de la sociedad.Como decía “el Diego”:

- “¡LA PELOTA NO SE MANCHA!” …

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