Cuatro Almas
Hay “grupos de amigos” que se reúnen periódicamente para compartir momentos que hacen a esa relación fraternal. El asado de los miércoles, “los motoqueros”, las chicas del trabajo o la oficina, etc. Ese culto a la amistad sincera nos llevó a Dani, Abel, Cacho y quién escribe, a programar “una reunión mensual”, para charlar de todo un poco y compartir un almuerzo. Una mesa de madera gastada era testigo de los encuentros; bajo la sombra de un árbol, a la vera del arroyo, los días veraniegos o un lugar cerrado por el frío. Esa amistad cultivada se enriquecía con charlas intensas sobre nosotros, sobre otras personas, sobre la realidad de nuestro lugar de origen, del país. Ideas y proyectos personales que venían de antemano o aparecían espontáneamente.