El Colono Polaco
Ramón Claudio Chávez • 21 de abril de 2026 • ⏱️ Lectura: 3 min
El 8 de junio se celebra en Argentina el día de: “El Colono Polaco”. La conmemoración se refleja en una ley del año 1995, donde se destaca que en esa fecha llegaron a Buenos Aires los inmigrantes polacos que luego llegarían a Misiones el 27 de agosto de 1897.
Esos “gringos” que vinieron del otro lado del océano a colonizar la tierra prometida…y no fueron los únicos; ucranianos e italianos tuvieron el mismo protagonismo.
Llegaron en busca de un futuro mejor; el desarraigo fue muy duro. Todo estaba por hacerse…, la tierra colorada esperaba con vigor el sacrificio de los inmigrantes.
Cerca de Apóstoles, en “La Cachuera” se celebra todos los 8 de junio el día del “Colono Polaco”. Los descendientes de los Szymanski, Wisniewski, Jasnikowski, Zzychowski, etc., se reúnen a festejar con sus tradiciones, con sus ropas, sus comidas típicas: “pierogi”, “barszcz”, “kapusta cuasura” y por supuesto su música.
Han pasado muchos años desde que llegaron. Los primeros colonos ya no están, se fueron dejando su legado, su esfuerzo y también su amor a la nueva tierra que los cobijó.
Se instalaron en las tierras que les otorgó el Estado. Monte virgen para trabajar con mucho sudor. Las tareas agrícolas sin maquinarias, herramientas manuales y con la ayuda de animales araban la tierra para sembrar. Sudor y lágrimas…
Fueron tiempos muy duros, casi sin recursos resistieron a eso, con perseverancia y dedicación. Ese legado fue inspirador de progreso.
Cuando la salud flaqueaba recurrían a la medicina natural; no siempre había un médico o un centro de salud cerca de la chacra. La fe los acompañaba en tiempos de zozobra.
De a poco se fueron relacionando, visitándose, compartiendo reuniones con otros inmigrantes y con los originarios del lugar.
Juan y María tuvieron tres hijos en este suelo; se llevaban 2 años de diferencia cada uno. Crecieron en la chacra en medio de las costumbres de sus progenitores.
Los niños debían recorrer grandes distancias para ir a la escuela, a veces a pie, no había un medio de transporte disponible y sus padres debían labrar la tierra.
Ese proceso de adaptación con la cultura del país, la educación y costumbres requería esfuerzo y sacrificios de chicos muy chicos; niños.
Pese a las adversidades, construyeron casas en las chacras, escuelas y capillas. Mantuvieron sus tradiciones, la religión católica y así educaron a sus hijos.
Los colonos polacos se quedaron a vivir en Argentina, en Apóstoles y en una parte de la provincia de Corrientes.
Venían al pueblo a comprar alimentos, vestimenta y a vender productos de la chacra.
Crearon comunidades económicas y se asociaron en cooperativas para entregar los productos del trabajo.
Empezaron allá por 1930; algunas todavía subsisten.
Inicialmente los hijos de los colonos debían casarse o constituir familia con hijos de la misma raza. Esta hipótesis se fue abandonando paulatinamente por la misma influencia de la dinámica social y necesidad de adaptación a la nueva realidad.
Mucho le debe nuestra sociedad a los inmigrantes polacos, ucranianos e italianos…, vaya el reconocimiento para todos. ¡En esta fecha especial… un brindis por el día de… “El Colono Polaco”!
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