📖 Novedad: UN AMOR QUE TRAJO LA LLUVIA.

Relatos de Vida y Sociedad

EL CHINO DE LA RUA BARATA RIBEIRO.

Ramón Claudio Chávez 12 de julio de 2026 ⏱️ Lectura: 3 min

Portada de EL CHINO DE LA RUA BARATA RIBEIRO.

EL CHINO DE LA RUA BARATA RIBEIRO.

En la Rua Barata Ribeiro de Río de Janeiro el movimiento nunca se detiene. La avenida posee una intensa actividad comercial muy cerca del mar.

Los “cariocas” y también los turistas consiguen buenos precios en las casas de comida ubicados en pequeños locales. Una puerta angosta, un mostrador donde el cliente come de pie y una cocina que cabe en un suspiro.

Cada mediodía, el aroma de la “feijoada”, pasteles fritos y guisos con pollo o pescado, son los platos preferidos de las personas que trabajan cerca de esos lugares o de los turistas que buscan disfrutar de alimentos caseros.

Los taxistas esperan a los pasajeros en la calle lindante y son un grupo bullicioso, que se mezcla con la música brasileña que suena con gusto a samba.

Dos chicas jóvenes vestidas de negro atendían en uno de esos locales a los clientes, cuatro (4) mesas de chapa y sus respectivas sillas ocupaban el espacio de la vereda. Los caminantes sorteaban el paso sin ningún tipo de fastidio.

En un lapso prolongado de tiempo era imposible saber quién era el dueño o la dueña de esa fonda. Un repartidor bajaba botellas de cerveza y gaseosas y otro en bandejas de plástico mercaderías de distinto tipo.

En la avenida el movimiento no se detenía; motos, autos y buses apuraban la marcha para sortear los semáforos. La gente acostumbrada a comer en la vía pública.

Como de la nada, en una moto de gomas anchas apareció un hombre con los típicos rasgos orientales de los chinos. Se sentó en una de las mesas desocupadas y le pegó una ojeada al negocio. Las chicas que atendían no cambiaron su comportamiento habitual.

Un parroquiano miró “la carta plastificada” y solicitó “Bobó de camarao”, un guiso espeso y cremoso que se prepara con puré de mandioca, leche y camarones. Al notar que en el listado de las bebidas no se encontraba la tradicional “caipiriña” consultó con las mozas y ellas le contestaron que debía solicitar en una pequeña fonda lindante.

- “¡Pero quiero tomarla aquí!”.

- “¡Puede hacerlo!”. Le dijeron.

La bebida tenía una alta dosis de caña, el hombre la tomó antes que le sirvieran el almuerzo…, fue por otra y se le nubló un tanto la vista.

El chino de la moto era el dueño de los dos locales, pero los empleados no eran la familia como acostumbramos a observar en nuestro país.

El cliente se retiró satisfecho, saludó con cortesía a las chicas que atendían, mientras los turistas caminaban rumbo a las playas a disfrutar del mar en la “cidade maravilhosa”.

“El chino se fue al rato en la moto con la satisfacción de que todo funcionaba bien.

“La música brasileña hacía el resto…” Ramón Claudio Chávez. www.ideasdelnorte.com.ar

¡Copiado!

Historias vinculadas

Portada de El Pucho Yunis

Relatos de Vida y Sociedad

El Pucho Yunis

Entre el azar de la frontera y la nostalgia de la noche, Juan Alberto busca un nuevo destino tras un amor perdido.

Leer historia